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La idea de esta página, es reflexionar juntos acerca de la vida de la Virgen María. Descubrir el mensaje profundo que se esconde tras los textos bíblicos y otros. Por eso te invito a participar activamente. El enriquecimiento será mutuo. El mundo necesita que los cristianos maduremos en nuestra fe. Así el Reino de Dios será una realidad concreta hoy y ahora.

lunes, 5 de diciembre de 2011

Segunda Reflexión sobre << He aquí la esclava del Señor>>

LA ANUNCIACIÓN
Pintura de Caravaggio

Reflexión sobre:
"He aquí la esclava del Señor"

Continuando con lo que ya veníamos diciendo,

en la reflexión anterior, decía que María se ve ante Dios como una nada. Al decirse esclava, ella misma se pone en el lugar de como eran consideradas y aún lo son, las personas que viven cualquier clase de esclavitud.

En aquella época, como ahora, vivimos rodeados de esclavitud. Nosotros mismos somos esclavos de una forma de vida que no nos da libertad. Y muchos son esclavos verdaderos, producto de la misma forma de vida que llevamos.

Pero María, al hacer alusión al estado de esclavitud, se pone ella frente a Dios como un ser despojado de todo. De sí misma y de todo cuanto la rodea. Despojada de cualquier cosa o situación que se interponga ante Dios, y ella.

La voluntad de María, al decirse "esclava del Señor", es la Voluntad de Dios.

Ella no tiene otra voluntad. Su libre albedrío se lo cedió a Dios y vive según la Voluntad de Él. Aún cuando no entienda, no tenga los conocimientos de los profetas, no sepa cuál va a ser su futuro, su corazón sabe que Dios la ama y por eso, naciendo de esa certeza, tiene la seguridad de que no importa el camino por donde deba ir, Dios irá junto a ella, y también irá delante y detrás y a sus costados. Jamás la abandonará. 

Ella cuenta con esta certeza. Por eso mismo, al decirse "esclava del Señor" también está diciéndonos que ella no sólo sigue su voluntad, sino, que toda su vida y su camino van detrás de Él. Siguiendo a Su Señor, tal como lo hacen los esclavos.

La gran diferencia, es que mientras el esclavo sigue por obligación y sin consentimiento voluntario verdadero, María sigue por propia decisión. Con total seguridad y elección. Cedió su libre albedrío a Dios y vive en la certeza de que Dios siempre estará junto a ella, a pesar de los buenos o malos momentos que deba enfrentar.

Esta segunda etapa en la vida de María dada en esta respuesta, me propone que, seguir el camino del discípulo, es poder tener: CONFIANZA plena en DIOS.

Saberse como ella lo sabía, total y absolutamente amada por Él, y que por tanto nunca abandonada de Él.

Entre "esa nada" que ella se considera y " la entrega total a la voluntad de Dios" construye la forma para que nosotros podamos seguir el mismo modo hasta llegar a conocer al verdadero Jesús. Al verdadero Cristo.

El mundo que nos rodea, se parece en mucho a aquél y también tiene mucha diferencia.
Se parece en tanto estamos rodeados de mucho murmullo y demasiadas ideas, imágenes, que nos quitan cabida para dar lugar a Dios. En general en nuestras prioridades está todo aquello que nos rodea.
Se distingue de aquél tiempo en que vivió María, de que ya no somos un pueblo religioso. Hoy se trata por todos los medios de vivir o bien de acuerdo a un Dios que se acomode a nuestras expectativas, o bien a vivir un mundo sin Dios.

En María, había un único camino; en sus prioridades también. Primero y antes que nada amaba a Dios por sobre todas las cosas. Y esto la lleva a la seguridad de que Dios siempre estaría junto a ella y confiaba plenamente en la Palabra que Él había transmitido: el salvador nacería, y serían salvados.

La pregunta que por lo menos a mi me surge es: ¿cuándo somos realmente capaces de tener tal confianza?

Y la respuesta que me nace porque si lo he sentido como humana sobre otro humano es: Cuando nos sentimos total y absolutamente amados. Cuando tenemos la certeza de ser amados.

Entonces me nace decir: María se sabía total y profundamente amada por Dios.  Y este saberse amada de tal manera la llevaba a entregar en reciprocidad ese mismo amor a quién se lo entregó primero.

Esto me lleva de la mano a lo siguiente: sólo podemos amar a Dios en primer lugar, si nos sabemos amados total y cabalmente por Él, y cualquiera sea la circunstancia en que nos encontremos. Así nace la confianza en  Él, del amor que nos tiene. Y que siempre está. No importando cuantas veces erremos el camino, cuantas veces nos equivoquemos, cuantas veces hayamos tratado de huir de Él, cuantas veces hayamos rechazado ese amor que nos tiene.

Y este "amor", ya deja de ser una emoción, un sentimiento. Pasa a ser una "gracia", de ninguna otra manera se puede experimentar. Porque no es comparable al amor que somos capaces de sentir nosotros, ni siquiera el amor que son y fueron capaces de sentir los que alcanzan la santidad plena. Tampoco ellos pueden amar como Dios nos ama.

Nuestro amor y también el que experimentan y experimentaron los santos, siempre es limitado, siempre tiene  una limitación, nuestra condición humana. Y sólo será diferente cuando habiendo traspasado la matriz, nazcamos al traspasar el umbral de la muerte, a Dios mismo, al Cristo. Sólo en esa circunstancia nuestro amor unido al amor de Cristo será capaz de plenificarse. 

La confianza nace de un amor que nos es dado "gratuitamente". Ese amor no pide nada a cambio. De ese amor es que nace la respuesta de María. Del conocimiento de ese amor, de la experiencia vivida de ese amor de Dios hacia ella, nace una respuesta capaz de decir: << He aquí, la esclava del Señor...>>.

Yo como todos o muchos, necesitamos experimentar ese amor.
Y me trae a la memoria una imagen que a mi padrino de confirmación, el padre Bernardo Godbarsen, le encanta: Cristo golpeando a una puerta que desde fuera no tiene pestillo para abrirse. Sólo puede ser abierta desde dentro. Cristo nos llama, y la respuesta debe provenir de nosotros. La apertura de la puerta al amor de Dios, debe de nacer de nuestro corazón.

No teniendo miedo a lo que somos, ni sintiendo que por todo lo que hemos pasado y equivocado, su amor será menor. Y seremos juzgados y por ello entonces "castigados", o enviados al infierno. Dios nos ama. 

Y por ello, sólo por ello, puede nacer también en nosotros la misma respuesta de María. 

No es fácil, porque entre otras cosas hemos conocido la versión de un Dios que manda pruebas, castiga a sus hijos, pide cosas terribles como que seamos capaces de sacrificar como a un cordero a un hijo, etc., etc.

Esta visión, no es a propósito. Es una mala interpretación de las escrituras. Se las lee con exclusiva literalidad. Cuando en realidad, el mensaje de Dios que quienes han escrito los libros que tiene la Colección de libros que llamamos Biblia, ha sido en muchas ocasiones escrita de forma literaria. Con imágenes y palabras que iban dirigidas a un pueblo, en un tiempo histórico y que podían responder a las incertidumbres, miedos, entendimiento al que estaban acostumbrados. 

Hoy, se busca comprender el verdadero mensaje de Dios que se esconde detrás de todas estas historias bíblicas que tienen la veracidad de manifestar de una forma determinada, el amor que Dios sentía por su pueblo. Hasta que Dios mismo encarnó en María, y viviendo como hombre pleno, ya no fue necesario de profetas que transmitieran su palabra a fin de darse a conocer y así poder guiar a un pueblo hasta su propia construcción de pueblo elegido para ser " pueblo referente del amor de Dios" para el mundo entero.

Volviendo a María y a nosotros entonces ¿cómo hacer?

Podemos comenzar por pedir. Sí podemos pedir que Dios por medio del Espíritu Santo nos envíe lo que necesitamos para poder comenzar a sentir su profundo Amor.

Así que esta noche, podemos comenzar a hacerlo.
Que entonces, la Santísima Virgen María, sea intercesora ante Cristo, de enviarnos a su Espíritu para que poco a poco vayamos experimentándolo.

Que Dios entonces nos Bendiga con su Santo Espíritu de Amor. 

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