BIENVENIDOS

La idea de esta página, es reflexionar juntos acerca de la vida de la Virgen María. Descubrir el mensaje profundo que se esconde tras los textos bíblicos y otros. Por eso te invito a participar activamente. El enriquecimiento será mutuo. El mundo necesita que los cristianos maduremos en nuestra fe. Así el Reino de Dios será una realidad concreta hoy y ahora.

jueves, 15 de diciembre de 2011

LA ANUNCIACIÓN Y EL ADVIENTO


MEDITANDO JUNTO A LA VIRGEN MARÍA, MADRE DE DIOS, MADRE NUESTRA.

SU SÍ NOS LLEVA A REFLEXIONAR EN ESTE NUEVO 
ADVIENTO.

Celebrando el Adviento 2011

INTRODUCCIÓN

Reflexión acerca del MAGNIFICAT


El Magnificat, que es el canto que María realiza después de la visita a Isabel, donde ella reconoce lo que el Señor ha hecho en ella. Es un canto a la acción de Dios en María, pero a su vez en la historia. Ahí vemos a un Dios que está presente en la historia y en la vida de las personas, Alguien que continuamente se manifiesta y actúa en la vida, Alguien que  actúa según verdad y justicia, por eso reprueba a los de corazón soberbio y engreído, en cambio manifiesta su favor y su gracia a los sencillos de corazón, a los que se dejan guiar y conducir por Él, a los que son dóciles y viven su proyecto de amor.

El Magnificat, nos deja la imagen de un Dios que no se complace en las injusticias ni en la falsedad, sino que actúa en favor de los que le aman y lo honran;  es el Dios fiel y misericordioso, que Israel conoció y que nosotros cristianos lo tenemos como nuestro Dios y Padre.

Meditación: en este cántico de María, trasluce su alma, abre su corazón para revelarnos sus sentimientos y la conciencia que tenía de sí misma, reconociendo que todo lo que es lo es por pura gracia y por pura gratuidad, porque el Señor, quien ha actuado en ella, ella dejándose transformar por el amor de ese Dios ha tenido con ella eligiéndola para ser la madre de su Hijo. La Virgen es consciente que lo que es lo es porque Dios ha actuado en su vida y es Él el que la ha llenado de su amor y de su misericordia. En María todo es gracia y todo viene de Dios y todo es para Dios, en vista a la Encarnación del Hijo Unigénito del Padre, Jesucristo, nuestro Señor y Salvador.

Se nos invita a Meditar en forma personal:
1- ¿Qué siento o qué me impacta al escuchar el cántico de María?
2. ¿Qué maravillas hizo Dios en mi propia vida?
3- ¿En qué debo cambiar para ser más semejante a María en su alegría, su fe, su gratitud, su esperanza?

Oremos:
" Señor, Dios nuestro, ayúdanos a mirar nuestra vida y tener los mismos sentimientos que tuvo la Virgen María, que supo encontrarte presente en cada momento de su vida, que supo reconocer todo lo que Tú hiciste en ella y ahí tuvo esa actitud de gratitud y acción de gracias.

Señor, Tú que dejas que nada nos suceda, porque nos llenas de tu gracia y de tu amor, danos tu Espíritu Santo para que nos dé un corazón agradecido y sensible, para reconocer tu presencia en nuestra vida.

Dios nuestro, danos en cada momento, siendo conscientes que todo es gracia tuya, para así expresarte nuestra gratitud, porque Tú eres un Dios cercano y amigo que nos llenas de tus bendiciones en cada momento.

Regálanos un corazón sensible a tu presencia y así darnos cuenta que Tú eres un Dios presente que estás a nuestro lado, que nos acompañas y nos sostienes con tu gracia, que nos vas dando todo lo que necesitamos para nuestra vida, a verte en cada acontecimiento y en cada circunstancia de nuestro día a día a así reconocer que Tú estás con nosotros palpitando con nuestra vida..

Canto a María

Feliz de tí, María, hija santa de Israel; toda la antigua alianza revive con tu fe.
- Queremos hoy honrarte, como el mismo Dios te honró; y queremos amarte como Jesús te amó.

Feliz de tí, María, Madre santa y virginal; Dios mismo se ha prendado de tu fidelidad.

-Queremos hoy honrarte, como el mismo Dios te honró; y queremos amarte como Jesús te amó.

Feliz de tí, María, que creíste al Señor; se cumplirá en tu vida la voluntad de Dios.

-Queremos hoy honrarte, como el mismo Dios te honró; y queremos amarte como Jesús te amó.

Invitados a meditar en silencio, reflexionamos sobre todo lo que implica en nuestras vidas, este canto de María.

(Concluyamos nuestro encuentro del Adviento, retomando todos los sentimientos que han embargado el corazón de María, para que también nosotros podamos hacer nuestra acción de gracias por las maravillas que el Señor hace continuamente en nosotros.)

Oremos juntos:

Bendito y alabado seas Tú, Señor Dios nuestro, que nos miras con amor, que pronunciaste nuestro nombre y nos amas con amor eterno.
Bendito y alabado seas Tú, que de manera gratuita y sin mérito de nuestra parte, nos inundas con tus gracias y tus bendiciones, dándonos vida y salvación en tu Hijo Jesús.
Bendito y alabado seas Tú, Dios de amor y misericordia, que para que tengamos vida, nos has dado a tu Hijo para que nos llevara a ti.
Bendito y alabado seas Tú, Señor, Dios todopoderoso y providente que en tu Hijo nos has dado toda bendición y toda gracia.
Bendito y alabado seas Tú, Dios Padre nuestro, que dispones todo para nosotros, que nos conoces hasta lo más profundo de nosotros mismos, que nos tratas como hijas o hijos, que nos tomas de la mano y nos proteges y nos cuidas, dándonos tu amor, tu gracia y tu protección.
Bendito y alabado seas, porque Tú has hecho en nosotros maravillas como lo hiciste con María.
Bendito y alabado seas, hoy y siempre y por toda la eternidad. Que así Sea.

Y unidos en Cristo cantamos a la Virgen:

- Virgen de la esperanza en nuesta marcha danos tu luz, queremos ir contigo por el camino que abre la cruz.

Madre del pueblo, condúcenos por el camino de salvación; que en nuestra patria reine la paz, en la justicia y la libertad.

-Cielo y tierra nueva esa es la meta de nuestro andar. Somos la Iglesia en marcha que hacia la Pascua cantando va.

Madre del pueblo, condúcenos por el camino de salvación; que en nuestra patria reine la paz, en la justicia y la libertad.

-Sobre cerros y pampas despunta el alba de nueva luz; es la luz que trajiste cuando nos diste a tu Hijo Jesús.

Madre del pueblo, condúcenos por el camino de salvación; que en nuestra patria reine la paz, en la justicia y la libertad.
-Afirma nuestros pasos, da a nuestros brazos fuerza y valor, para luchar unidos como instrumentos de salvación.

Madre del pueblo, condúcenos por el camino de salvación; que en nuestra patria reine la paz, en la justicia y la libertad.

Y Así como hemos recibido luego de esta meditación sobre el Magnificat, canto de gratitud a Dios, nuestro sacerdote culmina con una Bendición.

Que esta bendición llegue a todos aquellos que lleguen de una u otra manera a la lectura de esta página.



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