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La idea de esta página, es reflexionar juntos acerca de la vida de la Virgen María. Descubrir el mensaje profundo que se esconde tras los textos bíblicos y otros. Por eso te invito a participar activamente. El enriquecimiento será mutuo. El mundo necesita que los cristianos maduremos en nuestra fe. Así el Reino de Dios será una realidad concreta hoy y ahora.

viernes, 13 de enero de 2012

¿Quién es la Virgen María?

¿Quiés es la Virgen María?

Hasta ahora hemos ido viendo cómo desde el SÍ de María, Dios nos muestra el camino a seguir.

Pero ¿Quién es verdaderamente María?

Mi reflexión si bien esta tomada de los Evangelios aún no llega a la verdadera profundidad de ¿Quién es la Virgen María?, no como Madre de Dios, sino como Hija del Padre y por tanto como camino inconfundible de los cristianos en su peregrinación hacia Dios mismo.

Hemos visto que María era una muchacha más del pueblo de Belén. Sin embargo su nacimiento nos muestra ya algo "extraordinario", Ana su madre hasta ese día en que el Señor le manifiesta que va a ser madre en su vejez y que "suba" y se lo diga a Joaquín, era una mujer "estéril". Esto es un hecho de la realidad. 

También los profetas de antiguo habían pre-anunciado su nacimiento.

Pero ¿Quién es verdaderamente María?, 

Para los cristianos si bien hay "dogma" sobre ella, mucho todavía está en cuestionamiento. No su existencia, no su virginidad ante el nacimiento de Jesús, pero sí sobre los hechos posteriores a éste.

Y me pregunto: para conocer a María, ¿es verdaderamente importante aceptar "el dogma sobre su virginidad antes, durante y después del parto", es importante asumir como dogma de fe "que María no murió y fue asunta al cielo en la total plenitud de su ser"?

La respuesta que me nace es: No. Más allá de la veracidad y aceptación de los dogmas de fe acerca de María, está la vida misma de María.

Y es esta vida la que me lleva a experimentar y tener la certeza de su permanente mediación entre nosotros y su Señor y su Dios. Jesucristo.

Ella y su respuesta primera al Padre, nos va guiando al sentir del verdadero camino a su encuentro.

Amar a la virgen desde lo "sobrenatural", es amar sólo aquéllo que nos alimenta como ser distinto de nosotros. En realidad, amar a la virgen en lo sobrenatural de sus manifestaciones, no es amarla verdaderamente.

María, no es un ser "sobrenatural" y por ello merecedora de ser amada.
Tampoco lo es Jesús.

Jesús es el verbo encarnado, existe desde antes y desde todos los tiempos, encarnado siendo Dios ya desde su origen primero en Jesús, el hijo de María en su Sí al Padre. Pero su esencia divina, no es sobrenatural. Es natural en su propia esencia. Jesús es hijo de Dios y es hijo de María. Cómo tal guarda ambas esencias, la Divina y la humana. Y en ambas es plenamente Divino y humano.

Hablar de sobrenaturalidad en Él, como en María, es decir que en verdad nada tienen en común con nosotros.

María como Jesús son plenamente humanos y Jesús plenamente divino. Esta es la verdadera maravilla que hizo Dios.

María siendo plenamente humana, una joven desconocida para el mundo de ese entonces, no lo era para Dios. Y esta es su verdadera cercanía con nosotros. Nosotros, desconocidos también para el mundo y el entorno que nos ha tocado vivir, no lo somos para Dios.

Entonces: ¿Quién es verdaderamente María?

Viendo cómo María nace de una mujer estéril, podemos tener la plena certeza, que Dios siempre hace nuevo todo lo que para nosotros puede parecernos estéril, sin sentido, o perdido y fracasado.

Viendo en María, el nacimiento de Dios encarnado en ella, naciendo de ella a nuestro mundo, vemos como Dios hace nacer en cada uno de nosotros aquéllo que nos parece imposible: ser capaces de amar y hacer nuevo nuestro mundo.

María nos dice: yo confié. Tengo la certeza de las maravillas que Dios ha hecho y hace en mi. Esto nos trasmite quien es una mujer de un pueblo desconocido y desconocida ella.

Esto es lo que podemos decir hay de "sobrenatural en ella", el conocimiento nacido del corazón de que Dios ha obrado maravillas en ella. En su mundo. En su hacer cotidiano, en su vida diaria, hasta el momento de hacer la mayor de las maravillas, de ella nacerá su Hijo, El Salvador, aquél que estaba anunciado que nacería de una virgen de un pueblo sin valor para su época.

Y digo sobrenatural porque para el tiempo que vivimos y que ella también vivió, muchos ya no tenían ni guardaban la esperanza del tan ansiado Salvador.

Más su confianza, es lo que hizo guardar las palabras de Dios en ella y esperar con fe y sin resignación.

María vivió según su fe y según la tradición. Pero guardó en ella las Palabras de Dios. Confió en que Su Dios era verdadero y que su Promesa era una seguridad para todo el pueblo de Israel.

María es la mujer en quién la duda acerca de las maravillas que Dios obra no existían. María es la joven que amaba a Dios por lo cotidiano de su presencia en su vida. María es quién nos enseña a Confiar en la Palabra de Dios y en su cabal cumplimiento. María no se creía extraordinaria ni distinta. María enterada de que era la elegida de Dios, mostró su gratitud por las maravillas que Dios obraba en ella, alguien que se consideraba tan pequeñíta. Tan insignificante, pero no para Dios.

María es la Iglesia Naciente, porque en ella Dios anuncia que la fe se sustenta en la Confianza en Él. Y María es lo que siente en lo más profundo de su ser. Y esta confianza, esta certeza, mantiene unidos a los seguidores del camino, a los apóstoles, discípulos y primeros cristianos.

María sigue a Cristo, a Jesús, porque cree en la palabra de Dios Padre: <<Éste es mi Hijo predilecto, síganle>>. María entonces, muestra su total aceptación de seguirle no solo como su Madre, sino, como su Señor y Salvador, depositando en Él su total y plena confianza. Él era Hijo de Dios, Él era su Maestro, quién la guiaría y guiaría su pueblo al Encuentro con el Dios Verdadero, Él es el Salvador, Redentor y Dios encarnado, viviendo junto a ellos.

La María "sobrenatural", la María capaz de realizar "milagros", no es la María que amo. Amo a la María que es y fue verdaderamente quién me enseña que amar a Dios es confiar plenamente en Cristo, creer a Cristo y seguir a Cristo.

La María que me muestra "una mirada nueva", y me dice: "síguelo".
La María que tiene a su hijo, como Centro de su Vida y de la Vida de su Pueblo.
La María que tiene en su hijo, al Dios hecho hombre y viviendo entre nosotros.

La María que me muestra que el verdadero "milagro" que ella hace es mostrarnos AL HIJO, decirnos que le sigamos, que lo reconozcamos como Dios, que Resucitó y nos Salvó. Que vive entre nosotros y que hace maravillas en nosotros, no cuando negociamos con él nuestros pedidos, sino, siempre, en el hoy de cada día.

María es la mujer que nos enseña a ser agradecidos por reconocer las maravillas que Dios ha hecho y hace en nosotros, pobres seres humanos, muchas veces negadores y otras desconocedores de su hacer permanente en nuestros corazones, si le abrimos la puerta que le abrió María: la confianza.


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