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La idea de esta página, es reflexionar juntos acerca de la vida de la Virgen María. Descubrir el mensaje profundo que se esconde tras los textos bíblicos y otros. Por eso te invito a participar activamente. El enriquecimiento será mutuo. El mundo necesita que los cristianos maduremos en nuestra fe. Así el Reino de Dios será una realidad concreta hoy y ahora.

jueves, 29 de marzo de 2012

La Virgen María ante la Pasión de su Hijo

El prendimiento de Jesús

Pintura del maestro Caravaggio

MARÍA 

Conmueve mi corazón el sólo pensar lo que ha sentido la Virgen María, Madre de Jesús, Madre de Dios, al momento de ver cumplido lo que estaba dicho por los profetas acerca de su Hijo.

El constatar una vez más la cerrazón de los ojos de los hombres y mujeres que teniendo ante sí al Hijo de Dios, no lo veían y lo desconocían. Y que sólo un puñado había creído en Él.

María, Madre, Madre de Jesús, ¡cuánto sufrimiento guardó tu corazón!, ¡cuánto dolor como espadas se habrán clavado en ti al ver el comienzo profético de la Pasión de tu amado Hijo y Señor!

María, sólo puedo al dejarme sentir e ir hacia ese momento: ¡cuán grande era tu amor no sólo por Dios, por Jesús el hijo nacido de tu vientre, sino, hacia cada uno de todos nosotros! Aún cuando en ese momento ni siquiera pudieras entrever la magnitud de la palabra "Salvación" que nos sería regalada a partir de ese instante, sin duda, saber que ese "Amor" que estaba en Jesús se estaba entregando totalmente y hasta las últimas consecuencias.

Sin lugar a dudas, amada, amadísima Madre Nuestra, Virgen María, Madre de Jesús, Madre de Dios, al comienzo de "La Pasión de Jesús", en tu alma algún resquicio de anhelo de que los hombres reconocieran a su Dios en Él todavía te quedaba. Como toda madre, tu siendo madre, no quiere tan grande sufrimiento para su hijo. Tú tampoco. Más tan perfecto era tu amor a Dios y tal la certeza y confianza depositada en Él, que con tu corazón roto por el sufrimiento ante el que Jesús estaba siendo expuesto, entregaste todo lo que tenías -a Jesús-, tu hijo, para la Salvación de toda la humanidad y la creación.

Hoy Madre amadísima, al pensar en ti siento que ese mismo sufrimiento que sentías se derrama cada vez que un hijo sufre por no encontrar al Amor de los Amores, a aquél que todo lo estaba dando por amor a nosotros. Siento al mismo tiempo que el amor, ese amor tan humano y a la vez tan divino, al estar llena de Él, se quiere hacer manifiesto en cada uno de nosotros, mostrándonos una vez más al niño que latía en tu vientre, al mismo que estaba viviendo tanto dolor por nosotros. 

Madre, una vez más, ya tan cercano el comienzo en que atestiguamos la profundidad del amor de Dios en Jesucristo, más me llevas a mirarte. Más me llevas a pedirle al Espíritu de Cristo, al Espíritu Santo, me abra el corazón a tan inmenso amor y pueda ser derramado como desde ti, a cada hijo que recibiste a través de Él.

Hace pocos días, el Papa Benedicto XVI, estuvo frente a la imagen que te representa en tu aparición en Guadalupe y en la Caridad del Cobre, y a través de él, tu mano una vez más nos señala el infinito amor de Cristo vivido en su Pasión, Cruz, Muerte y Resurrección. Siento que nos dices a todos: <<Tened esperanza, abrid vuestros corazones, creed en Él>>, <<Su amor los hará Libres>>, <<Su amor venido a través de Él, del Padre les espera con los brazos abiertos para que vivan ya en la Plenitud de su Reino>> << Abrazad la fe que aún pequeña en muchos de ustedes, foco ardiente puede ser y nadie podrá quitarles el gozo de la Vida eterna y de la plenitud de su manifestación también aquí en la tierra.>>

Suenan las campanas de la Iglesia, llama a todos y cada uno de nosotros, al encuentro de la reconciliación con tu hijo amado y con Él, al Padre de todas las misericordias.

Salgo a tu encuentro.
¡Vamos, vamos todos!
¡Cristo nos espera!
¡María nos lleva!
¡El Padre tiene los brazos abiertos, esperando abrazarnos tierna y dulcemente!.

¡Vamos a su encuentro!.

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