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La idea de esta página, es reflexionar juntos acerca de la vida de la Virgen María. Descubrir el mensaje profundo que se esconde tras los textos bíblicos y otros. Por eso te invito a participar activamente. El enriquecimiento será mutuo. El mundo necesita que los cristianos maduremos en nuestra fe. Así el Reino de Dios será una realidad concreta hoy y ahora.

miércoles, 18 de abril de 2012

EL CORAZÓN DE MARÍA, MADRE DE DIOS


El corazón de María, Madre de Dios

El rostro de la Virgen
Pintura de Leonardo Da Vinci

Pensamiento se San Vicente Pallotti

"¡Dios mío!
Me has creado semejante a ti, que obras siempre.
Por eso, soy de una naturaleza que me obliga a imitaros siempre y bien,
sin admitir jamás una verdadera ociosidad."

Reflexionando sobre este pensamiento de san Vicente Pallotti, y sobre la Virgen, Madre de Dios, Madre Nuestra, mirando hacia su vida y lo poco que de ella sabemos, siento que las palabras de san Vicente son el fiel reflejo del corazón de María.

Sabemos sí a través de los Evangelios, que la Virgen, la Madre de Dios, María tuvo que enfrentar muchos momentos de tribulación y desconcierto. Sabemos también que en muchos momentos de su vida, avisada por Dios, tuvo que dejarlo todo y partir hacia rumbos inciertos.

Sabemos que en esos momentos inciertos, en el corazón de María no hubo vacilación. Sino, decisión, obró conforme a lo que Dios ponía en su corazón hacer. Y hacía conforme a ello. María tenía un corazón abierto a Dios, un corazón reflexivo, un corazón que siempre estaba dispuesto. María sabía escuchar a Dios y su corazón siempre confiaba plenamente en Él. Su certeza nacía del amor que Dios obraba en ella.

María hoy nos quiere transmitir a todos sus hijos, porque todos somos hijos de ella, al ser hermanos de Jesús e hijos e hijas de Dios, que confiemos en la gracia de Dios. 

Ella es nuestro modelo más perfecto. María nunca dejó lugar para el ocio, que como dice el dicho "el ocio daña y fastidia y es creador de todos nuestros males". Su día transcurría entre los quehaceres de la casa, la ayuda a José su esposo, la crianza y el cuidado de Jesús, y su tiempo de dedicación a Dios. En todos sus actos siempre primero estaba Dios. Siempre estaba el hacer según la voluntad de Dios. Y para ello siempre disponía de un tiempo de quietud e introspección, de meditación y contemplación. De oración y escucha. En el silencio y la intimidad encontraba su espacio para estar con Dios. Así María, podía hacer la voluntad de Dios, seguir los caminos por el señalados. 

María en su corazón dispuesto, en su confianza plena en que los caminos de Dios dados a ella, eran su mejor camino, hacía y actuaba conforme a ellos.

María no disponía de ocio. A pesar de los tiempos de tribulación que vivía por ser la Madre del Mesías y de que por esto siempre estaba en peligro tanto como su hijo, María jamás perdió de vista, la importancia del encuentro en intimidad con Dios. En medio del ajetreo cotidiano, de tener que salir en la noche huyendo para mantener a salvo a Jesús de las garras de Herodes, siempre encontraba ese momento justo para estar con Dios. Y cuando no era en el silencio, era en la contemplación. Miraba a su alrededor cada día, y en ese mirar siempre veía a Dios haciendo. Siempre encontraba las señales para seguir adelante.

María nos enseña que en medio de la tribulación, o del ajetreo cotidiano de nuestras vidas, podemos también en la contemplación de lo que nos rodea encontrarnos con Dios. Y llevar esto en nuestros corazones. 

ORACIÓN AL CORAZÓN DE MARÍA

Pidamos a María en este tiempo tan difícil y hostil, que siempre su corazón nos acompañe, y su hacer nos enseñé a encontrar en todo momento la Presencia Viva de Dios infinitamente amor y que su gracia descienda sobre todos nosotros, para que evitando el ocio, construyamos según su inspiración en nuestros corazones el Reino hecho verdad entre nosotros. Que su mediación ante Cristo nos lleve a vivir con la misma intensidad el encuentro íntimo con el amor de Dios. Amén.

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