BIENVENIDOS

La idea de esta página, es reflexionar juntos acerca de la vida de la Virgen María. Descubrir el mensaje profundo que se esconde tras los textos bíblicos y otros. Por eso te invito a participar activamente. El enriquecimiento será mutuo. El mundo necesita que los cristianos maduremos en nuestra fe. Así el Reino de Dios será una realidad concreta hoy y ahora.

CANCIONES A LA VIRGEN MARÍA, MADRE NUESTRA


DIOS TE SALVE MARÍA, llena eres de gracia,
el Señor es contigo;
bendita tu eres entre todas las mujeres
y bendito es el fruto de tu vientre jesús.

Eres tú la madre de todos.
Eres tú la madre de Dios.

Santa María, madre de Dios,
ruega por nosotros pecadores
ahora y en la hora de nuestra muerte, Amén.

Eres tú la madre de todos.
Eres tú la madre de Dios.


EL ÁNGEL VINO DE LOS CIELOS
y a María le anunció
el gran misterio de Dios hombre
que a los cielos admiró.

Virgen Madre, Señora Nuestra,
recordando la Encarnación
te cantamos tus hijos todos
como estrella de salvación.

Yo soy la esclava del Señor, mi Dios,
la Virgen dijo al contestar,
que se haga en mi según has dicho,
se cumpla en mi su voluntad.

Virgen Madre, Señora Nuestra,
recordando la Encarnación
te cantamos tus hijos todos
como estrella de salvación.


Y el Verbo para redimirnos
tomó su carne virginal,
vivió hecho hombre entre nosotros
librándonos de eterno mal.

Virgen Madre, Señora Nuestra,
recordando la Encarnación
te cantamos tus hijos todos
como estrella de salvación.

EL SEÑOR HIZO EN MI MARAVILLAS:
¡GLORIA AL SEÑOR!

Mi alma canta la grandeza del Señor,
mi espíritu se alegra en Dios mi Salvador.
Porque miró con bondad mi pequeñez,
me proclamarán feliz todos los hombres.

EL SEÑOR HIZO EN MI MARAVILLAS:
¡GLORIA AL SEÑOR!


El Señor hizo en mí grandes cosas,
su nombre es santo.
Su amor permanece para siempre
en aquellos que le aman.

EL SEÑOR HIZO EN MI MARAVILLAS:
¡GLORIA AL SEÑOR!


Desplegó la fuerza de su brazo,
y dispersó a los soberbios.
Derribó a los poderosos de su trono,
y elevó a los humildes.

EL SEÑOR HIZO EN MI MARAVILLAS:
¡GLORIA AL SEÑOR!


Colmó de bienes a los hambrientos,
y despidió a los ricos con las manos vacías.
Socorrió a su pueblo Israel,
por su gran misericordia.

EL SEÑOR HIZO EN MI MARAVILLAS:
¡GLORIA AL SEÑOR!


Como lo había prometido a nuestros padres,
en favor de Abraham y de sus hijos para siempre,
Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo,
ahora y por los siglos de los siglos. Amén.

EL SEÑOR HIZO EN MI MARAVILLAS:
¡GLORIA AL SEÑOR!


FELIZ DE TI, MARÍA, hija santa de Israel:
toda la Antigua Alianza revive con tu fe.

Queremos hoy honrarte
como el mismo Dios te honró,
y queremos amarte como Jesús te amó.

Feliz de ti, María, Madre santa y virgninal:
Dios mismo se ha prendado de tu fidelidad.

Queremos hoy honrarte
como el mismo Dios te honró,
y queremos amarte como Jesús te amó.


Feliz de ti, María, que creíste al Señor;
se cumplirá en tu vida la voluntad de Dios.

Queremos hoy honrarte
como el mismo Dios te honró,
y queremos amarte como Jesús te amó.



MADRE DE LOS CREYENTES
que siempre fuiste fiel,
danos tu confianza, danos tu fe.

Pasaste por el mundo en medio de tinieblas,
sufriendo a cada paso la noche de la fe,
sintiendo cada día la espada del silencio,
a oscuras padeciste el riesgo de creer.

MADRE DE LOS CREYENTES
que siempre fuiste fiel,
danos tu confianza, danos tu fe.

La fe por el desierto a lomo de un asnillo,
la fe cuando en las bodas Jesús se hizo esperar,
la fe cuando pensaron que el hijo estaba loco,
la fe sobre el calvario al borde de acabar.


MADRE DE LOS CREYENTES
que siempre fuiste fiel,
danos tu confianza, danos tu fe.

MADRE DE TODOS LOS HOMBRES
enséñanos a decir: Amén.

Cuando la noche se acerca,
y se oscurece la fe.


MADRE DE TODOS LOS HOMBRES
enséñanos a decir: Amén.


Cuando el dolor nos oprime
y la ilusión ya no brilla.


MADRE DE TODOS LOS HOMBRES
enséñanos a decir: Amén.


Cuando aparece la luz
y nos sentimos felices.


MADRE DE TODOS LOS HOMBRES
enséñanos a decir: Amén.


Cuando nos llega la muerte
y Tú nos llevas al cielo.


MADRE DE TODOS LOS HOMBRES
enséñanos a decir: Amén.

MI ALMA GLORIFICA AL SEÑOR, MI DIOS;
gózase mi espíritu en mi Salvador,
Él es mi alegría, es mi plenitud.
Él es todo para mí.

Ha mirado la humildad de su esclava,
muy dichosa me dirán todos los pueblos,
porque en mí ha hecho grandes maravillas
el que todo puede, cuyo nombre es Santo.

Su clemencia se derrama por los siglos
sobre todos aquellos que le aman;
desplegó el gran poder de su derecha,
dispersó a los que piensan que son algo.

Derribó a los potentados de sus tronos
y ensalzó a los humildes y a los pobres.
Los hambrientos se saciaron de sus bienes
y alejó de sí vacíos a los ricos.

Acogió a Israel su humilde siervo
acordándose de su misericordia,
como había prometido a nuestros padres
a Abraham y desendencia, para siempre.


MIENTRAS RECORRES LA VIDA, tu nunca solo estás,
contigo por el camino, Santa María va.

Ven con nosotros a caminar, Santa María, ven.
Ven con nosotros a caminar, Santa María, ver.

Aunque te digan algunos que nada puedes cambiar,
lucha por un mundo nuevo, lucha por la verdad.

Ven con nosotros a caminar, Santa María, ven.
Ven con nosotros a caminar, Santa María, ver.
Si por el mundo los hombres sin conocerse van,
no niegues nunca tu mano al que contigo está.

Ven con nosotros a caminar, Santa María, ven.
Ven con nosotros a caminar, Santa María, ver.
Aunque parezcan tus pasos inútil caminar,
Tú vas haciendo camino, otros te seguirán.

Ven con nosotros a caminar, Santa María, ven.
Ven con nosotros a caminar, Santa María, ver.


SANTA MARÍA DE LA ESPERANZA
mantén el ritmo de nuestra espera,
mantén el ritmo de nuestra espera.

Nos diste al Esperado de los tiempos,
mil veces prometido en los profetas;
y nosotros de nuevo deseamos
que vuelva a repetirnos sus promesas.

SANTA MARÍA DE LA ESPERANZA
mantén el ritmo de nuestra espera,
mantén el ritmo de nuestra espera.

Viviste con la cruz de la esperanza,
tensando en el amor la larga espera;
y nosotros buscamos con los hombres,
el nuevo amanecer de nuestra tierra.

SANTA MARÍA DE LA ESPERANZA
mantén el ritmo de nuestra espera,
mantén el ritmo de nuestra espera.

Brillaste como aurora del gran día,
plantaba Dios su tienda en nuestro suelo;
y nosotros soñamos con su vuelta,
queremos la llegada de su Reino.

SANTA MARÍA DE LA ESPERANZA
mantén el ritmo de nuestra espera,
mantén el ritmo de nuestra espera.

Esperaste, cuando todos vacilaban,
el triunfo de Jesús sobre la muerte;
y nosotros esperamos que su vida
anime nuestro mundo para siempre.

SANTA MARÍA DE LA ESPERANZA
mantén el ritmo de nuestra espera,
mantén el ritmo de nuestra espera.



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